Avisa lo que no mira
Cada informe empieza diciendo qué pudo leer y qué no. Sobre lo que no leyó no opina.
En general, en pocos minutos tenés una revisión adicional que puede ayudarte a detectar puntos ciegos en tu informe.
Complementa tu revisión. La decisión sigue siendo tuya.
Es como llevarle una radiografía a otra persona: te dice qué parte pudo mirar y cuál está borrosa, te señala la mancha rara y te pide que lo verifiques.
Cada informe empieza diciendo qué pudo leer y qué no. Sobre lo que no leyó no opina.
En 123 copias de planillas oficiales con un error escondido a propósito, lo señala en 115: más de 9 de cada 10. En planillas oficiales publicadas, sin alterar, la revisión del 22/10/2026 encontró 8 posibles errores con la cuenta a la vista; el motor actual marca los 8. Los 8 ejemplos con error de la aplicación se detectan por el recorrido completo, con la lectura con IA.
De 132 planillas oficiales publicadas, sin alterar, 88 salen sin ninguna señal de prioridad alta. En esas 132, las señales altas bajaron de 951 a 172 entre el 23 y el 24/10/2026; no todas las que quedan son falsas alarmas: entre ellas están los posibles errores reales.
No promete encontrarlo todo: se le pueden pasar errores. Su valor es echar luz sobre algo que antes nadie miraba. Mediciones del 24/10/2026 con el motor multilente-0.10.37, sin la lectura con IA.
Pasa los rayos X a todo el libro: sólo cuentas, sin IA, en segundos. Totales que no cierran, saltos de escala, valores fuera de lugar, un número escrito a mano donde la fila calcula otro. Es la opción por defecto, y las mediciones de arriba son de lo que corre en ella: el motor sin la lectura con IA.
Estudia en detalle lo que vale la pena: la IA interpreta cada cuadro, vos confirmás y corren todas las lentes, también los antecedentes y las asociaciones exploratorias. Tarda minutos. Se pide desde el final de una revisión rápida, con los mismos archivos.
Su informe empieza diciendo qué no corrió: la lectura con IA, los antecedentes, las asociaciones exploratorias. Por eso, de los 8 ejemplos con error de la aplicación, el octavo —una asociación exploratoria— sólo lo ve la profunda.
La seguridad mira todo el recorrido de los datos, no sólo dónde se guardan. En la rápida, los datos del informe no salen del servidor: no se envía nada a proveedores de IA; por eso sirve para informes sensibles. Sólo sale el aviso por correo de que terminó, con el número del informe y un enlace. En la profunda, las lectoras de IA reciben los rótulos y la estructura de cada cuadro sin las cifras, y la lectura de las señales recibe los hallazgos con sus valores.
Quien decide casi nunca tiene tiempo de revisar a fondo todos los informes. Un total que no cierra, una serie que cambió de criterio o un programa que ejecutó casi todo su presupuesto con pocas metas cumplidas pueden pasar inadvertidos.
Ante una diferencia así, pregunta qué la explica y revisa primero si puede deberse a cómo se cargó, acumuló o reclasificó el dato.
Facilita la identificación de puntos que requieren una revisión más detenida. Trabaja solo con datos agregados, nunca con información de personas.
No es una herramienta antifraude ni de auditoría forense, y no atribuye responsabilidades. La decisión queda siempre en manos de quien es responsable.
Primero la IA propone qué contiene el informe y la persona confirma o corrige esa lectura. La interpretación confirmada orienta y suma las lentes pertinentes para cada cuadro, sin apagar las cuentas. Luego el conciliador revisa las señales y adjunta el contexto técnico disponible. La lectura adicional de las señales por IA conserva coincidencias y divergencias, y el proceso cierra con una decisión humana trazable. Ver cómo funciona
Primero la IA interpreta el documento: qué institución lo presenta, qué contiene cada cuadro y qué significan sus columnas. Antes de controlar, te pregunta si esa interpretación es correcta.
Tres proveedores leen rótulos y estructura con las cifras ocultas, incluidos años y números escritos como texto. Se muestra el alcance de esa lectura y los desacuerdos.
Elegís «Sí, analizar», «No, modificar» o «Reanalizar con más detalle». Podés corregir cada cuadro. Una lectura nueva vuelve a pedir confirmación.
La interpretación confirmada orienta y suma controles; las cuentas corren siempre. Las reglas comprueban sus requisitos y calculan con los números originales. Las relaciones propuestas requieren acuerdo entre al menos dos proveedores.
Una diferencia es un motivo para revisar. No demuestra por sí sola cuál dato está mal. El informe muestra la cobertura del lector, las preguntas pendientes y lo que quedó fuera. Las respuestas se guardan por archivo, hoja y relación; su historial se conserva al volver a analizar.
Qué cambia en el recorrido. Una fecha de pago no se trata como una serie mensual agregada. Una universidad no se presume pública. Cada cuadro tiene su interpretación y su selección de controles. La lectura inicial usa una muestra declarada; la opción detallada amplía filas y contexto. Las cuentas usan los datos disponibles, y el informe declara los límites de lectura y de verificación.
Pruebas del 22/10/2026. Se repitieron 93 Excel públicos con la versión 0.10.1: 88 análisis completos con ambos PDF, dos interpretaciones para confirmar, tres archivos sin tabla numérica y ningún fallo técnico. Con la 0.10.3, la misma repetición dio 84 análisis completos, seis interpretaciones para confirmar y tres archivos sin tabla numérica. En las dos, una alteración conocida se detectó de nuevo. Entre los originales analizados quedaron señales altas sin revisar: en 26 de 87 con la 0.10.1 (76 señales) y en 24 de 83 con la 0.10.3 (67); no se cuentan ni como errores ni como falsas alarmas. Las versiones posteriores no se repitieron todavía con esos archivos. Son pruebas del funcionamiento del recorrido, no una tasa de eficacia frente a errores desconocidos.
La canasta de crianza tiene una hoja y 81 meses, de enero de 2020 a septiembre de 2026, en la copia ensayada el 21/10/2026. Se conservaron sus 972 importes y las 12 series mensuales. Las 324 sumas de componentes coincidieron con los totales dentro de un centavo de redondeo.
En copias de prueba, se alteró un total de cada grupo de edad: se detectaron las cuatro alteraciones. En el original quedaron dos variaciones mensuales para consultar, sin diferencias de suma fuera de esa tolerancia. La exploración libre de IA, que es otra etapa, todavía produjo sugerencias poco útiles. Este caso comprueba esas mejoras; no mide la eficacia general.
Trazabilidad, supervisión humana, transparencia, gestión de riesgos y responsabilidad ya forman parte de los principales marcos de gobernanza de IA. Ese trabajo nos da una base valiosa.
Gobernanza Multilente trabaja en el paso siguiente: cómo hacer visibles esos principios en una revisión concreta.
No propone nuevos principios. Propone una forma concreta de llevarlos a la práctica y poder contrastar cómo fueron aplicados.
Todo lo que produce pasa por cuatro verbos humanos antes de salir: se revisa, se corrige, se contrasta y se asume.
Entrega un borrador, una señal de dónde mirar y qué preguntarse. Nunca un resultado terminado. Por eso no existe «lo hizo la IA»: siempre hay una persona que analiza, decide y firma.
Una máquina asocia que cuando sale el sol canta el gallo, pero no entiende la causa. Gobernar es intervenir sobre causas. Lo que solo correlaciona puede optimizar; no puede gobernar.
Las personas ajustan sus reglas a partir de casos revisados: eso es calibración, no aprendizaje de la máquina. Ajustar reglas no es desarrollar criterio; el criterio sigue siendo humano.
No se cargan datos personales ni sensibles; frente a cada problema se evalúa si conviene resolverlo con IA o por otra vía; y se trata como un recurso, no como un juguete.
La gobernanza no depende de quién revise: todos aplican las mismas reglas y queda registro de qué se controló en cada informe.
Para sumar una mirada adicional a informes con datos agregados, ya sea en proceso de elaboración o terminados, antes de cerrarlos o de decidir con ellos.
Funciona como la doble lectura de un estudio médico: una segunda mirada independiente aumenta la probabilidad de advertir algo, sin garantizar que no quede nada por ver.
Gobernanza Multilente puede señalar algunos problemas que merecen una revisión:
Cada punto llega como una pregunta con su evidencia, no como una acusación. Queda registrado qué se revisó, qué quedó fuera de la evaluación y qué contexto o información adicional sería necesario considerar. Que no aparezcan señales no significa que el informe esté bien.
Trabaja con datos agregados —como presupuestos y su ejecución, estados contables, tableros de indicadores y metas—, no con expedientes ni personas identificables. Ver alcance y propósito.
A quienes deciden con informes de otras áreas: autoridades de organismos públicos y directorios, gerencias o consejos de empresas, cooperativas, ONG y universidades. También a los equipos que los elaboran y quieren revisarlos antes de cerrar una versión.
No hace falta formación técnica: el resultado se presenta primero en lenguaje llano, y el detalle queda disponible para quien lo necesite. Ver destinatarios y usos.
Seis lentes y una capa conciliadora: preguntas complementarias, no veredictos. No todas las lentes se ejecutan en todos los informes. Tocá cada una para ampliar:
Busca relaciones fuera de lugar, como totales que no cierran, un pagado mayor que el devengado, un gasto por encima de lo presupuestado o series acumuladas que retroceden. Una diferencia requiere contexto antes de concluir.
Revisa cálculos y posibles cambios de criterio cuando dispone de componentes y definiciones suficientes. No determina por sí solo qué método corresponde adoptar.
Señala saltos, quiebres o retrocesos en series comparables. No les atribuye una causa.
Contrasta datos agregados dentro del informe y entre documentos cuando existen fuentes comparables. Por ejemplo, si un programa ejecutó el 90 % de su presupuesto y cumplió el 30 % de sus metas físicas, pregunta qué explica la diferencia entre el avance físico y la ejecución presupuestaria: puede haber pagos anticipados o plazos distintos. Una diferencia no permite decidir automáticamente qué fuente es correcta.
En esta versión compara casos presupuestarios con antecedentes disponibles y comparables. Un patrón anterior no es una norma ni convierte una diferencia en error.
Propone asociaciones como hipótesis. No demuestra causalidad ni fundamenta conformidad institucional; sus señales se identifican por separado.
Aplica reglas de contexto técnico a señales ya detectadas y puede ajustar su severidad. También presenta las señales del lector del cuadro: relaciones que propusieron al menos dos modelos de IA sin ver las cifras y que las reglas comprobaron con los números. La cuenta la hacen siempre las reglas, y el conciliador no cierra una observación por sí solo.
Multilente analiza Excel y CSV con cuadros de datos agregados. Los PDF y las imágenes pasan antes por una revisión de lectura: ves el original al lado de la tabla leída, corregís lo necesario y confirmás; recién ahí se analiza. No lee Word ni datos individuales.
La lectura de PDF e imágenes se hace en el servidor de Multilente: esos datos no se envían a proveedores de IA.
Un reporte ejecutivo con observaciones y preguntas, y un comprobante de los controles automáticos aplicados.
El comprobante no es una certificación de veracidad ni una aprobación: documenta qué se hizo. Ver su alcance y la revisión institucional opcional.
La IA asiste; no calcula ni decide. Las comprobaciones las hacen reglas programadas. Cuando está habilitada, la IA ayuda a interpretar señales y a formular preguntas, siempre contrastada con la evidencia.
La interpretación previa ocurre antes de los controles: tres proveedores proponen el significado de cada cuadro, sin ver las cifras, y la persona confirma o modifica la lectura. Esa decisión selecciona qué controles corresponden. Además, las relaciones propuestas por al menos dos proveedores se contrastan con cuentas reproducibles.
Los resultados tienen distinto alcance, no una escala de certeza:
Un cálculo reproducible puede partir de datos incorrectos. La coincidencia entre modelos no prueba que una conclusión sea verdadera. Ver datos y proveedores involucrados.
Un chat puede ayudar en una consulta puntual. Gobernanza añade un procedimiento: controles definidos, hipótesis separadas de la evidencia y un comprobante de lo realizado.
¿Lo hubiera detectado igual un chat? En teoría sí, si alguien le hace todas las preguntas correctas, una por una, sin cansarse ni saltear nada, y sabe qué mirar en cada hoja. En la práctica, en un Excel de 27 hojas y cientos de cierres, eso casi nunca pasa. No es que una persona sea menos capaz: es que no escala. Gobernanza sistematiza esa segunda lectura: aplica los mismos controles a todos los cuadros, sin depender del momento ni de la energía de nadie.
Además, en un chat se le pide al modelo lo que una regla hace mejor: sumar una columna, comprobar que un total cierre o comparar dos años. Un modelo de lenguaje puede equivocarse en una cuenta y no siempre responde lo mismo; una regla programada la hace siempre igual, al instante y sin costo. Gobernanza usa reglas para lo que se puede calcular y deja la IA para lo que necesita interpretación. Ninguna de sus piezas es nueva por separado —reglas reproducibles, registro, calibración con casos reales, lectura asistida y decisión humana—: lo propio es reunirlas para revisar informes con datos agregados.
Puede utilizar modelos autorizados, pero no depende de que ellos decidan ni presume que sea más útil en todos los contextos. Ver reglas, IA y exploración.
Estos cinco principios de gobernanza de la IA se traducen en mecanismos concretos:
Existe bastante consenso sobre esos principios. Aparecen, por ejemplo, en la Carta Iberoamericana de Inteligencia Artificial en la Administración Pública del CLAD y en las recomendaciones de la OCDE y la UNESCO sobre IA. Lo que sigue siendo menos frecuente es encontrar arquitecturas concretas que permitan observar cómo se aplican, se registran y se revisan en situaciones reales. Gobernanza Multilente propone esos mecanismos. El diálogo con cada marco, sin presentarlo como certificación ni cumplimiento, se desarrolla en el documento metodológico. Ver la arquitectura metodológica.
La metodología reúne diez principios transversales en tres grupos: indican cuándo una observación se puede sostener. No todos son comprobaciones automáticas:
Las lentes indican dónde mirar; los principios, bajo qué condiciones sostener una observación. Quien decide conserva la decisión y la responsabilidad. Ver la arquitectura metodológica.
No lo reemplaza: lo hace evolucionar en cuatro puntos.
Quien firma. La IA es insumo y no recibe la responsabilidad: no existe «lo hizo la IA».
Lo que agrega Gobernanza Multilente es con qué respaldar esa firma: qué controles se aplicaron, sobre qué datos, qué quedó fuera y qué decidió cada persona. Con eso, quien firma puede mostrar por qué quedó tranquilo con un informe, o por qué pidió revisarlo.
Por eso tampoco proponemos decisiones automáticas: una decisión de la que nadie se hace responsable no es gobierno. Ver qué queda registrado.
No. No sustituye auditorías, controles internos ni asesoramiento jurídico. Tampoco decide, aprueba, sanciona, atribuye responsabilidades ni evalúa la conveniencia de una decisión.
Lo que hace es preparar mejor esa conversación: a la auditoría, al área técnica o a quien decide les llega una pregunta acotada, con el dato y la evidencia a la vista.
No certifica que un informe sea verdadero o esté libre de errores. Lo no evaluado no equivale a un control superado. Consultar los límites.
No, y no lo promete. Una herramienta que promete encontrarlo todo invita a dejar de mirar: cada acierto baja un poco la guardia, y el error que se escapa llega cuando ya nadie revisa.
Por eso cada informe empieza por lo que no pudo leer o revisar, y cada señal llega como pregunta. Preferimos una herramienta que encuentre una parte de los problemas y diga hasta dónde llegó, antes que una que parezca infalible. Ver cómo se mide.
Hoy hay cinco fuentes: el uso real en una actividad formativa, las pruebas automatizadas del software, ocho pares de informes de ejemplo —uno sin señal y otro con señal— que cualquiera puede abrir sin clave (probar los ejemplos), una evaluación adversarial interna y dos comprobaciones con métodos independientes del motor.
En la actividad formativa, 51 agentes de la Administración Pública Nacional —en su gran mayoría del Ministerio de Economía de la Nación— revisaron 138 informes y desarrollaron 65 proyectos en Incubadora. Ese uso por personas que trabajan con estos informes fue la primera prueba real: sus consultas y sugerencias sobre las pantallas cambiaron cómo se presenta el recorrido, y los informes que cargaron mostraron errores del sistema que se corrigieron. Muestra que la herramienta se usó y mejoró con ese uso; no mide por sí solo su eficacia. Fue una capacitación: no implica adopción ni aval del Ministerio.
Un caso real que se puede verificar. Se revisó la edición 2001–2020 de la publicación oficial «Gasto público social dirigido a la niñez», un Excel de datos abiertos de 27 hojas. La herramienta recorrió sus 172 cuadros con los mismos controles, verificó 1.827 cierres entre totales y componentes y señaló una docena de puntos para consultar. Dos de ellos el propio organismo los corrigió en la edición siguiente: en la Ciudad de Buenos Aires, un total cargado a mano (75.619,04) pasó a 75.606,84, exactamente el valor que la herramienta había calculado con la fórmula de la fila; y en San Luis, el gasto por niño de 2020 (330.535) pasó a 153.584. Los demás siguen como consultas abiertas: pueden ser datos correctos que necesitan una explicación.
La evaluación adversarial, de octubre de 2026, buscó a propósito dónde falla. Una primera ronda encontró problemas serios —formatos que no se leían, alarmas sobre datos correctos, cruces entre documentos no comparables y lecturas de IA sin verificación suficiente—, que se corrigieron en la versión 0.9.0. Después se la midió quince veces contra los tres criterios publicados, cada vez con archivos nuevos que no se usaron para corregirla. En la decimoquinta medición, correspondiente a la versión 0.9.16, se detectó en la celda correcta el 100 % de los errores sembrados en Excel y CSV y el 92 % en PDF, sin alarmas altas en los 18 archivos correctos de ese conjunto. Pero en 2 de los 92 archivos hubo una parte sin revisar o una lectura incorrecta sin aviso. Ninguna de esas quince versiones cumplió los tres criterios a la vez. Son resultados de conjuntos acotados y de versiones anteriores, no porcentajes de eficacia de la versión actual.
Las repeticiones del 22/10/2026 con 93 Excel públicos cerraron sin fallos técnicos: con la versión 0.10.1, 88 análisis completos, dos interpretaciones que requieren confirmación humana y tres archivos sin tabla numérica; con la 0.10.3, 84, seis y tres. En los análisis completos se generaron ambos PDF y se volvió a detectar una alteración conocida. Entre los originales analizados, 26 de 87 con la 0.10.1 y 24 de 83 con la 0.10.3 tuvieron al menos una señal alta, todavía sin revisar una por una. Estas pruebas del recorrido no alcanzan para dar por superados los tres criterios de eficacia, y las versiones posteriores no se repitieron todavía con esos archivos. Los resultados históricos, también los desfavorables, están en la ficha técnica.
Dos comprobaciones independientes del motor. Se tomaron libros con 25 errores sembrados y se los transformó sin cambiar su contenido —otro nombre, hojas renombradas o reordenadas, el cuadro desplazado, cifras en otra escala, fórmulas pegadas como valores—: en las 18 corridas el motor siguió señalando los 25 errores. Además, un segundo programa que no usa código de la aplicación y sigue otra lógica encontró los mismos 25 errores y, en el cuadro oficial de niñez, las mismas cuatro inconsistencias aritméticas. Lo escribió el mismo autor: reduce, pero no elimina, el riesgo de supuestos compartidos (ver el detalle).
No reemplaza una evaluación externa, porque la hizo el mismo equipo que desarrolla la herramienta. Todavía falta medir con casos externos las falsas alarmas, omisiones, tiempos y utilidad para quienes deciden; por eso se propone una prueba con informes cerrados, que también puede concluir que no aporta valor suficiente.
Ver la evidencia técnica y lo que falta demostrar · Documento principal, autoría y antecedentes.
Son casos ficticios. Muestran el tipo de revisión posible con datos, definiciones y documentos comparables.
Con los mismos valores regionales, el resultado pasa de un promedio ponderado a uno simple. Para advertirlo hacen falta los componentes, sus pesos y el criterio declarado.
Pregunta: ¿Se autorizó el cambio y desde cuándo rige?
El efectivo final del flujo de caja y las disponibilidades del estado patrimonial difieren para la misma fecha.
Pregunta: ¿Hay una partida conciliatoria, un corte distinto o un dato por corregir?
El monto pagado supera al devengado en una misma partida y período.
Pregunta: ¿Hay una reclasificación o diferencia de corte documentada?
La compra de energía de una cooperativa cerró 8,3 % por encima de lo previsto. Los ingresos también superaron el presupuesto, pero eso no se marca: es favorable.
Pregunta: ¿Lo explica el precio, el volumen o una imputación, y está aprobada la diferencia?
Ninguna de estas señales confirma por sí sola un error ni una responsabilidad.
Aprovechar la IA sin perder criterio, trazabilidad ni responsabilidad humana.

Maximiliano Pérez, responsable de Gobernanza Multilente, también dirige OPEN LAB, proyecto de extensión de la UNQ. El equipo de OPEN LAB y el Hospital Mario V. Larraín de Berisso recibieron en 2025 el Premio Gobernarte por otra iniciativa de IA educativa. Gobernanza Multilente es un proyecto independiente y no fue el proyecto premiado.
Leer la nota de la UNQDesde OPEN LAB se desarrolla esta plataforma educativa para que el docente acompañe y observe el proceso de trabajo del estudiante con IA. En otro ámbito, comparte con Gobernanza Multilente la supervisión humana y la posibilidad de revisar cómo se llegó a un resultado.
Conocer Desarrollo2Primera charla del ciclo mensual del departamento. Gobernanza Multilente se muestra en vivo con informes a los que se les sembraron errores a propósito: lo que detecta, lo que se le escapa y por qué el criterio humano no se delega.
Ver la charla en YouTubeSe propone evaluar utilidad, errores y omisiones con casos cuyo resultado se conoce, sin intervenir sobre decisiones reales. Que no aporte valor suficiente también es un resultado válido.
Alcance acordado con la institución, criterios definidos antes de comenzar y sin integración inicial con sistemas internos. Ver condiciones de la evaluación.
Escribí a Maximiliano Pérez: maximilianoperez1981@gmail.com.